Orlando no tiene la vaca atada

Orlando Tomás Pacheco está en un galpón enorme en el fondo del Centro Cultural La Toma, rodeado de objetos a medio hacer, retazos de cuero, madera y herramientas. Mientras cuida a la hija de una amiga, una bebe que se entretiene con los infinitos objetos del lugar, Orlando trabaja. Es artesano, músico y luthier. Trabaja principalmente con cuero y con madera. Fabrica todo lo relacionado con la marroquinería, calzados, carteras, cintos y accesorios como lámparas. Dice que el cuero tiene una amplitud muy grande, tanto para el caballo como para los motoqueros y la decoración de interiores.

Orlando Tomás tiene sesenta y tres años y nació en el sur argentino, en Bariloche, Río Negro. Vivió afuera del país y también en Tucumán, donde estudió luthería. Llegó a Rosario hace cinco años y acá se quedó. Dice que lo visita mucha gente interesada en aprender a trabajar con el cuero. Una vez las visitantes fueron treinta y cinco mujeres de una ong que trabaja con temas de violencia de género. Otra vez, fueron jóvenes que están en libertad condicional. Al principio empezó a trabajar con retazos que le daba una fábrica. Después, fue tomando cuerpo, dice. Cuando define el significado de la palabra trabajo, lo hace desde una concepción de lo artesanal. “Trabajo es traer de abajo. Agarrar el producto bruto y elaborarlo. Provocar la metamorfosis de un material bruto a una cosa. Eso es lo que hay que desarrollar”.

Orlando habla de los derechos de un pueblo a tener asegurada la salud, la educación y la vivienda. Dice que sin embargo estamos en una etapa donde todavía estamos peleando por el techo. “En un país dotado de riquezas naturales, que no tiene gran crecimiento demográfico, con grandes extensiones de tierra, no tendría que haber gente en la calle”. También dice que la base fundamental es estar organizados. Por eso, entre varios emprendedores de La Toma formaron una cooperativa, Río marrón, para intentar paliar en conjunto la situación. Con el cambio de gobierno nacional en 2015 los papeles de la cooperativa quedaron detenidos en el INAES. Les llevó dos años y ocho meses conseguir la matrícula nacional y provincial.

Dice que si bien se habla de los emprendimientos y los trabajadores autónomos para él eso es el reflejo de la falta de desarrollo de la industria, y que ante la crisis hay que ampliar el espectro de venta. También habla del diseño de país: “En la historia argentina, las estadísticas marcan que la época de esplendor fue cuando se desarrolló la industria y se complementó con el agro. Argentina tenía sus propios barcos, sus aviones y los trenes se hacían acá. La vértebra de la economía nacional es la siderúrgica pesada. Tenemos la materia prima y la infraestructura. Todo eso se destruyó. Este año salieron de Rosario trece millones de toneladas de granos pero no se ve reflejado en lo social. Si vamos por la calle vamos a ver cada vez más gente que está adentro de los volquetes. ¿Dónde está la fuga?”. Orlando plantea la pregunta y automáticamente esboza una respuesta: “Si mirás los barcos no hay ninguno con bandera argentina”.

El año pasado lo visitaron dos italianas que estaban interesadas en conocer una feria en Rosario. Ellas tenían un cuero que Italia le compra a Argentina. Orlando les preguntó cuánto costaba ese cuero en Italia: trescientos setenta pesos. En ese momento él pagaba en Argentina el mismo cuero a quinientos cuarenta pesos. Empezó a sumar y no le daban las cuentas. Hay que pagarle al que mata a la vaca, el transporte hasta la curtiembre, el proceso de curtido, el trabajo que se hace en otra sección donde dejan el cuero brillante, el transporte que lo lleva al puerto, el barco que lo lleva a Italia, el camión que lo lleva hasta la fábrica italiana y el comercio hasta el consumidor final. Para Orlando es claro: el único que se beneficia es el dueño de la vaca, a quien le conviene comprar en cantidad y no le interesa la producción nacional. Para torcer la ecuación y generar puestos de trabajo, Orlando dice que hay que exportar productos elaborados y no materia prima barata. Hace un resumen de la historia argentina y dibuja una postal actual que se complica todos los días con la apertura ilimitada de las importaciones y la destrucción de la industria nacional. “Hay una escasez de oficios impresionante, sobre todo en los chicos. Los que tienen poder adquisitivo hacen producir en los lugares donde hay mano de obra barata. Y después nos venden el producto elaborado. Cómo competís en tu propio país. Es imposible. Hay que tomar medidas como impedir que se importe lo que se produce acá. Pero a los monopolios no les sirve que nuestro país se desarrolle”.

Orlando Tomás no tiene la vaca atada pero tiene una feria infinita.

 

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